Por ahí cerca del abismo me encontraba, hasta que llego una luz y guiándome en el camino me enseño algo mas de lo que es la alegría y lo que por ahora es tristeza total, hoy puedo decir que esa luz se termino apagando muriendo en su ultima palabra, haciéndome saber que no hay corazón que enamore como el que un día enamoró. Estamos llenos de odio, estamos llenos de nada. No miramos la grandeza y el esfuerzo, nuestro alrededor, no vemos lo fuerte y lo debil que somos. Lo que nos pasa a lo largo del tiempo y fingimos estar perfectamente como si no nos importase. Donde adornamos nuestra alma de culpas y broncas, de no entender como se puede ser tan cruel sabiendo que todo es ilógico...